Historia

La historia olvidada del navegante español que descubrió Brasil antes que los portugueses

Pinzón se internó en la desembocadura del río Amazonas y, en paralelo a su primo Diego de Lepe, exploró el noroeste de esta región por primera vez

Los hermanos Pinzón eran unos marineros, que se fueron con Colón, pero no solo eso. Los tres navegaron junto al navegante en su primer viaje al Nuevo Mundo, en 1492, y los tres hicieron historia a su manera. Martín Alonso, que hizo las veces de capitán de La Pinta y financió de su bolsillo la expedición, regresó por su cuenta a la Península y llegó al puerto de Bayona, en Galicia, días antes de que Colón arribara a Lisboa. Francisco Martín Pinzón, por su parte, ejerció de maestre de La Pinta y participó en el tercer y cuarto viaje de Colón (en este último murió ahogado). El más joven, Vicente Yáñez, no se conformó con capitanear La

Niña en la primera travesía, también se atrevió a visitar las cosas de Brasil por primera vez.

Las tensiones del primer viaje

Vicente Yáñez, como sus hermanos, tuvo una vida muy vinculada al comercio naval y hasta con la piratería. Su nombre aparece mencionado en un documento sobre unos desmanes y robos en las costas catalanas en 1477, donde se dice había participado «Vicens Anes Pinsón, de la vila de Pals». No fue la única acción pirata en la que su nombre apareció citado en esas fechas.

Si bien Martín Pinzón ha pasado a la historia como el impulsor de la empresa de Cristóbal Colón, no fue menor el papel de Vicente Yáñez en el proyecto y en la propia travesía. El hermano menor fue testigo directo de todos los avatares y fue decisivo a la hora de sofocar los motines contra Cristóbal Colón. Como explica el catedrático Jesús Varela Marcos en la entrada que le dedica en el diccionario biográfico de la Real Academia de Historia, durante la ceremoniosa toma de posesión de la isla de San Salvador el 12 de octubre los hermanos Pinzón portaron en la mano una bandera con una cruz verde, y encima de la señal cristiana una F y una Y coronadas, como gallardetes reales, siguiendo el protocolo del acto.

A primeros de diciembre de 1492, Colón llegó a la isla que llamó La Española, llamada Haití por los locales, y fue informado de que el interior del territorio contenía grandes cantidades de oro. En una visita cordial al jefe tribal, un hombre llamado Guacanagari, los españoles recibieron un traje de lana con bellos adornos, una máscara de oro y cestas de comida y otros regalos. La fecha coincidía con Nochebuena y hubiera sido para la expedición el día más dichoso, si no fuera porque el barco Santa María, donde estaban la mayoría de provisiones, quedó varado en un banco de arena después de que el vigilante se quedara dormido aquella noche.

Los arrecifes de coral destrozaron el casco de la nao y obligaron a evacuar la nave hacia la Niña de Vicente Yáñez, la única embarcación disponible. Para entonces la expedición castellana estaba formada por solo dos barcos, puesto que la Pinta que gobernaba Martín Alonso Pinzón había decidido ir por su cuenta a finales de noviembre, tras lo que parece que fue un encontronazo de su capitán con Colón.

Vicente Yáñez tuvo que compartir el espacio de su pequeña carabela con los náufragos y dar el mando a Colón, que no paraba de resoplar contra Martín por su marcha precipitada. La temperatura de las tensiones bajó el 6 de enero de 1493 con la vuelta de Martín Alonso y volvió a subir durante el viaje de vuelta a España, donde el capitán de La Pinta se adelantó. Estaba previsto que el enfrentamiento de Colón con los hermanos explotara en toda su magnitud una vez pisaran tierra, pero la muerte del hermano mayor a los pocos días y el que los Pinzón no participaran en el segundo viaje echó al traste el esperado duelo.

Frente al Amazonas

Los Reyes Católicos agasajaron con dinero a los hermanos supervivientes, probablemente en un intento por garantizarse la lealtad de alguien, aparte de Colón, con conocimientos de las nuevas rutas. Por orden de los reyes, Vicente Yáñez intervino en la guerra de Nápoles a lado de los soldados del Gran Capitán y encabezó en 1499 una flota secreta con la misión de ir al Catay y Cipango por el oeste, lo cual era todo un desafío a las zonas controladas por Portugal y un intento por llevar a término la promesa incumplida de Colón a los monarcas.

Vicente Yáñez tuvo que compartir el espacio de su pequeña carabela con los náufragos y dar el mando a Colón, que no paraba de resoplar contra Martín por su marcha precipitada

La flotilla tomó rumbo suroeste con el que se desplazó unas 300 leguas mar adentro, donde sufrió una tempestad tropical y perdió el rumbo fijado con históricos resultados. Tres meses antes de que el portugués Pedro Álvares Cabral pasara a la historia como el descubridor de Brasil, un territorio que les correspondía a los lusos según el Tratado de Tordesillas, Pinzón llegó al cabo de Santa María de la Consolación, primera tierra hoy brasileña descubierta, y tomó posesión de ella.

Grabado de Pedro Álvares Cabral.

Pinzón se internó en la desembocadura del río Amazonas y, en paralelo a su primo Diego de Lepe, exploró el noroeste de esta región. No en vano, la falta de rentabilidad de la expedición retrasó el regreso de la flotilla de cuatro carabela, pues con esa carga era segura la ruina familiar, por lo que Pinzón decidió navegar por Caribe sin encontrar salvación económica.

La flota arribó finalmente en el puerto de Palos el 30 de septiembre de 1500, hambrientos y en muy mal estado físico. Pinzón solo pudo contentarse con el nombramiento de caballero por parte del Rey Fernando. El andaluz comentó al Rey «que bien sabia cómo le había muy bien servido en las guerras pasadas, especialmente en el descubrir de las Indias».

En 1508, encabezaría otra expedición, en este caso por Centroamérica, que lejos de encontrar el paso a Oriente por Occidente se saldó con otro botín raquítico y un pleito con la Corona para determinar si habían cumplido con la capitulación, pues se tenían fundadas sospechas de que habían hecho negocios particulares en una expedición patrocinada por la Corona. Incluso fue encarcelado, aunque también aquel fracaso dio con un hito para la navegación al adentrarse los españoles en el golfo de México, siendo este uno de los primeros contactos europeos con la civilización azteca.

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