Economia

Las duras condiciones de AENA en el alquiler de sus locales abocan a varios inquilinos a la insolvencia

María Vega 

El gestor de aeropuertos negocia con la premisa de que en 2022 el tráfico será como antes de la Covid y no exonera de las rentas del confinamiento.

La crisis sin precedente que ha provocado la Covid-19 en el sector aéreo ha hundido los ingresos de las tiendas de los aeropuertos. Tras 10 meses de agonía, los retailers de Aena no han conseguido cerrar un acuerdo con el operador semipúblico para renegociar el pago de los alquileres de los locales. Una situación que va a abocar a presentar concurso de acreedores a varias empresas por no poder hacer frente al coste de la renta mínima garantizada en los contratos previos a la pandemia.

La Covid-19 vació los aeropuertos españoles el pasado marzo. Primero, por las restricciones a la movilidad impuestas por el Estado de alarma. Y después, por el desplome del flujo de pasajeros en un país que en 2019 recibió a más de 68,6 millones de turistas internacionales en avión, a los que se sumaron otros 42,8 millones de desplazamientos en el interior.

Ante esta trágica situación para los empresarios y trabajadores de las tiendas de los aeropuertos, el ministro de Transportes y Agenda Urbana, José Luis Ábalos, prometió que el gestor aeroportuario no cobraría el alquiler a los retailers y grandes marcas con presencia en las terminales de Aena y en las estaciones operadas por Adif.

Sin embargo, lejos de ser así, Aena ya ha enviado algunas facturas a sus inquilinos de locales con los cobros pendientes del pasado año y mantiene en stand by la emisión del resto de facturas a la espera de cerrar un acuerdo con los retailers afectados por los centenares de expedientes que tiene pendientes de una solución.

El problema, explican desde las pymes afectadas, es que las duras condiciones propuestas por la compañía que preside Maurici Lucena no son asumibles para los inquilinos de las tiendas.

Entre otros motivos, porque se establece que el tráfico de pasajeros volverá a recuperar los niveles de 2019 ya en 2022. Una hipótesis que no es la que maneja la compañía ante los inversores, a los que ya ha trasladado que ese volumen de pasajeros podría no volver a repetirse hasta 2024.

Además, no se exonera del pago de los meses de 2020 en los que las tiendas han estado cerradas por la Covid-19.

Propuesta inasumible

Para algunos retailers la situación es desesperada. De hecho, hay varias empresas afectadas que estudian presentar el concurso de acreedores si Aena no se abre a negociar una solución aceptable para ellas en las próximas semanas.

Es el caso de Zea Retail, una empresa con 13 locales repartidos por distintos aeropuertos en España.

Según los datos facilitados a este periódico por esta compañía, en 2019, el 35% de sus ingresos se destinaron al pago de los alquileres de los locales de Aena. Si no se modifican las condiciones de 2020, para poder alcanzar la renta mínima garantizada, la empresa tendría que abonar al gestor de aeropuertos entre el 300 y 350% de sus ingresos.

Es decir, por cada 100 euros vendidos tendría que pagar hasta 350 euros por el alquiler. Una situación insostenible que abocaría a la compañía a presentar un concurso de acreedores, reconoce un representante de Zea.

El pasado mes de diciembre esta empresa recibió la primera factura de Aena para cobrar el alquiler de un local que opera en la T2 de Madrid Barajas. Esa terminal lleva cerrada desde marzo por la decisión del gestor aeroportuario de adaptar el uso de su infraestructura al nuevo flujo de pasajeros.

Ese caso concreto acabó en los tribunales, donde un juez rechazó las medidas cautelares solicitadas por Zea. Fue entonces cuando Aena pasó el primer recibo por el local de la T2.

Esa decisión ha sido recurrida y esta semana, los representantes de Zea y Aena volverán a verse en otras dos vistas en los juzgados por otros dos expedientes.

Un portavoz de Aena explicó a Invertia que la negociación para adaptar el precio de los alquileres de sus locales a la situación de la Covid-19 todavía está abierta y que la compañía no emitirá nuevas facturas correspondientes a 2020 mientras esté sentada en la mesa con los distintos afectados.

Aunque no todos los casos están ya en los tribunales, la preocupación es compartida por todas las empresas que tienen tiendas en los aeropuertos. Entre los inquilinos de los locales hay otras firmas que estaban en expansión, como Tutti-Frutti o Crystal Travel Retail, pero también grandes marcas como Zara, Desigual o Parfois. Además, están afectadas otras grandes cadenas del comercio y la restauración, como Dufry o Areas.

La situación es desigual en cada caso, debido a que cada expediente es distinto y al distinto pulmón financiero de cada compañía. Pero se estima que habría al menos medio centenar de retailers de tamaño pequeño pendientes de una solución urgente por parte de Aena.

En el caso de los pequeños arrendatarios, los avales de los contratos con Aena suelen afectar a su patrimonio personal, lo que puede animar a muchos a presentar un concurso de acreedores si no se logra un acuerdo aceptable.

Uno de los problemas a los que se enfrentan las negociaciones es a que la estructura de Aena hace que la aprobación de los acuerdos tenga que pasar por la cúpula de la empresa que cotiza en Bolsa, lo que deja escaso margen a los directores comerciales que se sientan con los afectados para ofrecer soluciones de manera ágil.

Mientras, la situación sigue empeorando ante las restricciones a la movilidad que se están produciendo por la llegada de la tercera ola de Covid-19 y por los estragos que ha dejado la borrasca Filomena.

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