Economia

La UE se juega su supervivencia

George Soros

Esta es la mayor crisis que he visto en mi vida. Incluso antes de la pandemia me había dado cuenta de que estábamos en un momento revolucionario. Lo que en tiempos normales sería imposible o incluso inconcebible no sólo se había vuelto posible sino, casi con certeza, absolutamente necesario. Y entonces llegó el Covid-19, que ha alterado por completo las vidas de la gente y exige una conducta muy diferente. Es un hecho inédito que probablemente nunca se dio en esta combinación. Y supone un peligro real para la supervivencia de la civilización.

Me preocupa en particular la supervivencia de la Unión Europea porque es una unión incompleta. Estaba en proceso de creación, pero ese proceso nunca se completó, y eso vuelve a Europa excepcionalmente vulnerable; más que Estados Unidos, no sólo por ser una unión incompleta, sino también porque se basa en el Estado de Derecho. Y la justicia es lenta, mientras que amenazas como el virus Covid-19 son muy rápidas. Esto le genera a la Unión Europea un problema particular.

El fallo del Constitucional alemán es una amenaza que puede destruir la Unión

En particular, me preocupa muchísimo la sentencia del Tribunal Constitucional alemán sobre el BCE que conocimos la semana pasada. El fallo plantea una amenaza que puede destruir a la Unión Europea como institución basada en el Estado de Derecho, precisamente porque surge del Constitucional alemán, que es la institución más respetada en ese país. Antes de emitir el veredicto, los jueces alemanes habían consultado al Tribunal Europeo de Justicia, y después decidieron fallar en contra. O sea que ahora tenemos un conflicto entre el tribunal constitucional alemán y el Tribunal Europeo de Justicia. ¿Cuál de los dos tiene precedencia?

Técnicamente, la tienen las instancias europeas. Al unirse a la UE, Alemania se comprometió a supeditarse al derecho europeo. Pero la sentencia plantea una cuestión todavía mayor: si el tribunal alemán puede cuestionar las decisiones de los jueces europeos, ¿seguirán otros países el ejemplo? ¿Pueden Hungría y Polonia elegir entre el Derecho comunitaria y sus propios tribunales, cuya legitimidad ha cuestionado la Unión Europea? Esta pregunta es fundamental para esa organización, que se basa en el Estado de Derecho.

De hecho, Polonia aprovechó de inmediato la ocasión y afirmó la supremacía de sus tribunales (controlados por el Gobierno) sobre el Derecho europeo. En Hungría, Viktor Orban ya usó la emergencia del Covid-19 y un Parlamento controlado para nombrarse dictador. El Poder Legislativo sólo celebra sesiones ahora para refrendar sin discusión los decretos de Orban, lo que es claramente contrario al Derecho europeo. Si el veredicto del tribunal alemán impide a la Unión Europea oponerse a estos hechos, será el fin de la UE que conocemos.

No afirmo que el BCE necesariamente tenga que cambiar ahora todas sus políticas. El fallo sólo exige a Fráncfort justificar sus políticas monetarias actuales. Se le dieron tres meses para justificar las medidas que ya tomó. Pero sí digo que esta situación consumirá gran parte de la atención del BCE, cuando es la única institución que realmente funciona en Europa capaz de proveer los recursos financieros necesarios para combatir la pandemia. Por eso tendría que estar concentrada en ayudar a Europa a crear un Fondo de Recuperación. Para capitalizarlo, propongo que la UE emita bonos perpetuos, aunque ahora creo que habría que llamarlos consols (bonos consolidados), porque ha habido emisiones exitosas de bonos perpetuos con ese nombre desde 1751 en Reino Unido y desde la década de 1870 en Estados Unidos.

Los bonos perpetuos se han confundido con los coronabonos, que han sido rechazados por el Consejo Europeo, y por buenos motivos, ya que implican una mutualización de deudas acumuladas que los Estados miembros no están dispuestos a aceptar. Eso envenenó el debate sobre los bonos perpetuos.

Propongo que la UE emita bonos perpetuos, aunque ahora creo que habría que llamarlos consols (bonos consolidados)

Creo que la difícil situación actual refuerza mis razones para la emisión de consols. El tribunal alemán dijo que las acciones del BCE eran legales porque respetaban el requisito de que las compras de bonos fueran proporcionales a la participación de los Estados miembros en el balance del BCE. Pero la implicación evidente es que el tribunal podría cuestionar y considerar excesiva cualquier compra de títulos del BCE que no sea proporcional a su “clave de capital”.

La clase de bonos que he propuesto no tendría este problema, porque los emitiría la UE en forma conjunta, serían automáticamente proporcionales y seguirían siéndolo para siempre. Los Estados miembros sólo tendrían que pagar el interés anual de los bonos, tan minúsculo (digamos, 0,5%) que les sería fácil suscribirlos. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, dice que Europa necesita alrededor de un billón de euros (1,1 billones de dólares) para combatir la pandemia, y tendría que haber añadido otro billón de euros para el cambio climático. Los consols pueden brindar esas cantidades si los estados miembros de la Unión Europea los autorizan.

Por desgracia, Alemania y los estados de la Liga Hanseática liderados por los Países Bajos se oponen en forma categórica. Deberían pensarlo otra vez. La UE está considerando duplicar su presupuesto, pero así sólo se conseguirán unos 100.000 millones de euros y la décima parte del beneficio que pueden dar los bonos perpetuos. Los que quieren mantener al mínimo las contribuciones al presupuesto de la Unión Europea deben apoyar la emisión de consols. Para proveer a la Unión Europea de recursos propios, protegiendo su calificación crediticia AAA, tendrían que subir o crear impuestos, por ejemplo a las transacciones financieras; pero no hace falta aprobar esos impuestos, los consols ocuparían su lugar. Sería mucho mejor para los mencionados y para el resto de Europa. Con pagos anuales de 5.000 millones de euros, cuyo valor actual se reducirá en forma continua, la Unión Europea puede conseguir el billón de euros que el continente necesita con urgencia; es una relación costo-beneficio fabulosa.

Por todo ello, aunque parezca pesimista, en realidad no lo soy. Admito que Europa enfrenta varios peligros existenciales. No es una figura retórica, es la realidad. El veredicto del Tribunal Constitucional Federal de Alemania es sólo el último de los retos.

Pero una vez reconocido esto, podemos ponernos a la altura del desafío y tomar medidas excepcionales adecuadas para las circunstancias excepcionales que vivimos. Sin duda se aplica a los consols, que nunca deberían emitirse en tiempos normales, pero que ahora mismo son ideales. Mientras pueda proponer medidas como la emisión de consols, no perderé las esperanzas.

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