Economia

Humanos aumentados: así mejoran las prótesis biónicas el cuerpo de las personas

Tilly Lockey, modelo con dos brazos biónicos.
Tilly Lockey, modelo con dos brazos biónicos.

Noelia Hernández ElEspañol

Una modelo, una artista pop, un profesor de psicología y un ‘biohacker’ cuentan cómo la biónica ha perfeccionado sus capacidades físicas.

Tilly Lockey es modelo y presentadora. Cuando tan solo tenía 15 meses de edad le diagnosticaron un tipo de meningitis meningocócica que provocó la amputación de sus dos manos. Ahora está a punto de cumplir 16 años y, a pesar de lo traumático de la situación que vivió siendo todavía un bebé, ahora enseña con orgullo sus dos brazos biónicos.

Tilly Lockey, modelo y presentadora; Viktoria Modesta, artista pop; Hannes Sapiens Sjöblad, 'biohacker' y cofundador de DSruptive Subdermal; y Bertolt Meyer, profesor de psicología y músico (de izquierda a derecha, arriba y abajo).

Lockey no usa prótesis tradicionales. Su lugar lo ocupan dos réplicas electrónicas cubiertas de adornos brillantes y llamativos. Unas piezas más acordes con su espíritu alegre y juvenil, como demuestra durante su intervención en Kaspersky NEXT 2021, y que le gusta mostrar para dar normalidad al uso de este tipo de tecnología que mejora las capacidades del cuerpo humano.

Tilly Lockey, modelo y presentadora; Viktoria Modesta, artista pop; Hannes Sapiens Sjöblad, ‘biohacker’ y cofundador de DSruptive Subdermal; y Bertolt Meyer, profesor de psicología y músico (de izquierda a derecha, arriba y abajo).

Viktoria Modesta es una “artista pop biónica”. Se dedica a las artes escénicas desde muy joven sin que la falta de una de sus piernas desde los 20 años haya sido un impedimento. De hecho, sus diferentes prótesis son parte del atractivo de sus espectáculos, como ocurrió durante la ceremonia de clausura de los Juegos Paralímpicos de Londres 2012, en la que utilizó un modelo con diamantes incrustados.

“Fue la primera vez que me di cuenta del impacto que mi trabajo estaba teniendo y que usar una prótesis no me hacía diferente”, recuerda Modesta. Dos años después protagonizó la campaña ‘Protoype’, del canal de televisión británico Channel 4, con una  gran repercusión. “En ese momento fue cuando empecé a presentarme como el primer artista biónico del mundo”. Junto a su faceta como artista, también trabaja con el MIT Media Lab para el desarrollo de innovaciones en este campo.

Bertolt Meyer es profesor de psicología en la Universidad de Tecnología de Chemnitz (Alemania). Investiga cómo la biónica modifica la percepción que tiene la sociedad de las personas con discapacidad. Tanto él como Lockey y Modesta relatan que han notado un cambio en la forma en la que les trata la gente. Algo que ha ocurrido tras sustituir unas prótesis que intentaban replicar el aspecto del cuerpo humano por las que usan hoy.

“Cuando utilizaba las prótesis convencionales notaba que las personas no sabían cómo dirigirse a mí e incluso me evitaban. Desde que uso los Human Arms de Open Bionics –la joven modelo los vuelve a enseñar en pantalla mientras se quita y se pone uno de ellos con facilidad­– su reacción es totalmente distinta. Se acercan a mí con curiosidad y me preguntan”.

Una percepción que corrobora la investigación de Kaspersky. En ella, el 18% de quienes han conocido a una persona con prótesis biónica afirma que su sentimiento mayoritario fue de curiosidad y para el 12% de sorpresa. “Estamos en un momento en el que la tecnología y la innovación tienen el potencial de cambiar los estereotipos y, así, la forma en la que vemos a los otros y cómo interactuamos con otras personas”, asegura Meyer.

Él mismo usa una mano biónica. Gracias a ella puede llevar una vida más normalizada y también le ha permitido ganar algo de fama en YouTube con su canal de música. Explica cómo ha diseñado una prótesis que se conecta a los sintetizadores y puede “controlarlos con la mente gracias a las conexiones electrónicas. Es un ejemplo de todas las posibilidades que están por llegar”, afirma.

El caso de Hannes Sapiens Sjöblad es algo diferente. Es conocido por experimentar con esta tecnología en su propio cuerpo. “Tengo un pequeño implante en mi mano que uso para abrir puertas, acceder al gimnasio o viajar en tren”, explica durante el encuentro online.

Se define a sí mismo como un biohacker. Expone que desde su empresa, DSruptive Subdermal, ya trabajan en implantes que “se colocan debajo de la piel y, a través de sensores, monitorizan la salud de las personas. Solo con consultar el teléfono, los usuarios saben qué está ocurriendo en su cuerpo en tiempo real”.

Los cuatro coinciden en que los avances que se están produciendo en el mundo de la biónica no solo traerán beneficios físicos, también psicológicos. “Aunque las prótesis que llevamos puedan parecer de ciencia ficción, el número de personas que empiezan a verlos con normalidad irá en aumento”, defiende Lockey. (El 44% de los españoles afirma que “siempre las ha aceptado” y el 20% reconoce que en la última década su opinión acerca de ellas ha cambiado positivamente).

Una narrativa con la que Modesta está de acuerdo, aunque puntualiza: “se asume cuando lo usan personas con discapacidad, pero es más complicado si se habla de aumentar las capacidades humanas en población sana”. Solo el 7% de los españoles no lo aceptaría y el 40% lo cuestiona dependiendo de cuál sea la finalidad. Afortunadamente, añade Sapiens Sjöblad, “las nuevas generaciones están más familiarizadas con la tecnología y su mente está más abierta a este tipo de propuestas”.

Durante el encuentro, no faltaron referencias a la seguridad de estas prótesis y su potencial como dispositivos electrónicos a ser pirateados. “Los gobiernos, los líderes de la industria y las personas que han perfeccionado sus capacidades deben unirse para ayudar a dar forma al futuro de esta tecnología, con el fin de garantizar que esta emocionante industria se desarrolle de forma regulada y sea segura para todos”, apuntó Marco Preuss, director del GReAT –equipo de investigación y análisis global– en Europa de Kaspersky.

El aumento de las capacidades humanas puede ser de dos tipos: necesario por motivos de salud –como el uso de un miembro biónico– o para la mejora cognitiva o física –mediante la implantación de chips bajo la piel–. Sin embargo, todavía existe un porcentaje significativo al que le preocupa que esta tendencia pueda dar lugar a desigualdades (23%) o incluso generar conflictos sociales en el futuro (19%).

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