Deporte

Una grave lesión, un castigo y un ataque de entrenador: la Champions, la espina de Vinicius

El brasileño, brillante en este inicio de la temporada, busca la gloria en Europa, de momento negada en sus anteriores tres participaciones

Subido a la cresta de la ola tras su brillante inicio de Liga, en el que ha sumado cuatro goles en cuatro partidos, Europa le abre las puertas al futbolista del momento. Vinicius liderará esta noche al Real Madrid en su estreno en la Champions 2021-22, en el Giuseppe Meazza ante el Inter. El brasileño, en su cuarta temporada como futbolista blanco, busca sacarse la espina en una competición continental que, de momento, le ha dado más disgustos que alegrías.

Todo comenzó en el curso 18-19. Vinicius, infrautilizado en el Castilla por un Lopetegui que nunca creyó en él, le da un giro de 180 grados a su situación tras el despido del técnico vasco y la llegada de Solari. El argentino le da alternativa por la cantera y a las jóvenes apuestas del club. Llorente, Reguilón y Vinicius se hacen con la titularidad y le devuelven la confianza a Solari con actuaciones potentes. Sobre todo, el brasileño, que se convierte en una pesadilla para los defensores rivales. Veloz, atrevido, virtuoso, desenfadado… Vini es un brote verde para el primer año del Madrid post-Cristiano, y gracias a él el equipo se mantiene en la pelea en las tres competiciones, pero ante el Ajax, en la vuelta de octavos de la Champions, la ilusión del Bernabéu se rompe.

Vinicius se marchó llorando a los 40 minutos de juego, con su equipo jugándose el pase, algo que finalmente no logró (1-2 en la ida, y 1-4 en la vuelta). Sufrió una rotura de ligamentos de la articulación tibioperonea de la pierna derecha, una grave lesión que le dejó fuera del equipo tres meses, y que él mismo agravó por sus ganas de no irse del verde: «Me rompí en una jugada anterior y me dije ‘No es posible que vaya a tener que salir de este partido. Voy a seguir, voy a seguir, voy a seguir…’. Entonces, me llegó un balón y tuve que correr así cincuenta metros, y creo que en esos cincuenta metros se quedó peor la cosa. Luego me pasé seis meses dudando siempre. Y cuando hacía frío, me dolía sin hacer nada. Iba a ponerme la bota, y ya me estaba doliendo», explicó en una entrevista.

En la temporada 19-20, el problema no fue de salud, sino de disciplina. El Madrid, que venía de perder en febrero 1-2 en la ida de octavos ante el City, jugó la vuelta en el Etihad en el mes de agosto, tras el parón obligado por el estallido de la pandemia. Esta coyuntura permitió a Hazard, gravemente lesionado en dos ocasiones durante la temporada, llegar a tiempo a ese decisivo partido, pero tras más de seis meses parado -en dos tramos- el belga no estaba para jugar un encuentro de esa relevancia. Aún así, Zidane le dio la titularidad y dejó a Vini en el banquillo, decisión que provocó el enfado del brasileño y un desplante hacia su entrenador. Zidane se lo hizo pagar con el ostracismo, no dándole ni un solo minuto a pesar de que el partido y la eliminatoria pedía a gritos su presencia para intentar no caer eliminado, como así fue con el 2-1 final y el 4-2 global.

El año pasado, a Vini le tocó vivir otra mala experiencia en la competición continental. El torneo se le puso de cara al Madrid gracias a sus actuaciones ante el Atalanta, en octavos, y el Liverpool, en cuartos, pero en semifinales otra vez Zidane cayó en el mismo error. Le dio la titularidad en la vuelta ante el Chelsea a un Hazard que había sumado otra temporada repleta de lesiones, y el belga deambuló por Stamford Bridge mientras Zidane ubicaba a Vinicius de carrilero derecho en una defensa de cinco. Jamás había jugado ahí, y su pobrísimo partido fue la prueba más clara de la metedura de pata del francés, condenando a su jugador más desequilibrante a fajarse en tareas defensivas y, además, en su banda menos buena. El resultado final fue la eliminación en un impotente partido del Madrid (2-0, tras el 1-1 de Valdebebas).

Etiquetas

Añade un comentario

Pulsa aquí para comentar

Mercedes Benz
The new Mercedes-Benz C-Class