Deporte

Maialen Chourraut: «No sabéis las veces que me he venido abajo en este periodo tan largo»

Maialen Chourraut se abrazó a su marido y entrenador nada más confirmar que era podio. Después repitió cuando era plata y cumplió con la tradición de saltar al agua para darse el correspondiente baño. Cuando llegó a la zona mixta, la palista de Lasarte-Oria todavía no había asimilado que a sus 38 años y después de mucho esfuerzo, ya tiene el trío de medallas olímpicas.

¿Qué valoración hace de su tercera medalla olímpica?

Es un momento muy especial, he estado cinco años peleando, pero no me puedo creer que esta medalla sea mía. No sabéis las veces que me he venido abajo en este periodo tan largo, como sucede en la vida de los deportistas, pero siempre me he levantado.

 Aquí en Tokio he ido paso a paso y meterme en la final ha sido un gran alivio, una gran alegría. En la final tengo 38 años y la más rápida no era, pero tengo la que más experiencia tenía, sí.

¿Cómo la ha afrontado?

Sacar una medalla es complicadísimo, incluso estar en una final es muy duro, porque solo entran diez y afrontas recorridos con mucha exigencia y maniobras muy difíciles, como en este canal. Nos lo jugamos todo en minuto y medio y me agarraba a la esperanza, pero había chicas más rápidas que yo. Yo quería hacer la mejor competición posible y he jugado con la experiencia. En unos Juegos tienen mucha importancia las emociones, se ansía la medalla, y yo he ido a por mi estrategia y ha salido.

Nada más finalizar se ha abrazado a su marido y entrenador, Xabi Etxaniz. ¿Qué le decía en ese momento de tanta emoción?

Que aunque fuese cuarta yo ya estaba muy contenta. Yo venía a los Juegos por primera vez satisfecha con mi carrera deportiva y con todo lo que había hecho, y que me daba igual no ser medalla. Al final la cosa ha ido mejorando y me llevo esta medalla de plata, entre Jessica Fox y Ricarda Funk, dos fueras de serie. He peleado, he jugado mis cartas y me ha salido. De la misma forma podría haber sido que no, como le sucedió ayer a Ander, que se quedó muy cerca de las medallas. Pero no es que yo tenga más mérito que él, hemos hecho lo mismo, la única diferencia es el puesto.

Ha habido dedicatoria para su hija.

Seguro que está loca de contenta. Mis competiciones no son fáciles, suelo estar en las finales, pero cuando no saco medalla se lleva buenos disgustos. Ahora no está aquí con nosotros y aunque sabe cómo es esto, estamos muy lejos y tanto ella como mi familia han hecho un gran esfuerzo para que yo pueda estar cumpliendo mi sueño. Nunca habíamos estado tanto tiempo separados de nuestra hija, llevamos tres semanas en Japón sin ella, y es muy duro. Los dos últimos meses antes de viajar fueron muy difíciles para mí porque no me llegaba a hacer a la idea de si seríamos capaces de hacer frente a la situación porque siempre ha venido con nosotros. Y no quería que unos Juegos fueran una mala experiencia para ella, pero la familia y amigos han hecho que sea muy positiva.

Tres medallas olímpicas. Su rival Luuka Jones ha asegurado que Maialen ya es leyenda.

He soñado muchas veces con esta medalla. Me decía a mí misma que no necesitaba el oro, pero que no tenía la plata y me hacía mucha ilusión, lo que pasa que tampoco se podía decir muy alto estas cosas, porque suena a egoísta. Y también soñaba, por qué no ser la primera chica en tener las tres medallas olímpicas en nuestra disciplina, y hemos sido dos a la vez, Jessica y yo. Tengo 38 años y adaptarse a las nuevas técnicas y a las nuevas formas supone mucho sacrificio, pero lo he conseguido.

Decía antes que ha vivido una etapa complicada hasta llegar a Tokio.

Ha sido un ciclo olímpico duro, me ha costado mucho estar arriba. Pero cuando ya estás aquí, el reto es ir a por una medalla, así que hemos venido a jugar. Había que ir salvando cortes, Jessica y Ricarda han estado muy por delante en este ciclo olímpico y hay que ver las horas que he pasado viendo vídeos de ellas, disfrutando del espectáculo que ofrecen con su forma de competir y con su navegación, así que todavía no me creo que esté aquí con ellas.

Siempre ha sido muy exigente con su rendimiento.

Siempre quería más, me seguía fustigando, pero en Tokio tenía muchas razones para estar orgullosa de mi carrera, de cómo he sacado mis entrenamientos adelante y de llegar con opciones. Este sentimiento de orgullo propio me ha ayudado, después de cinco años me he quitado la presión del oro de Río. He sido más libre y he sabido enfocarme en lo que tenía que hacer.

Hace un año dejó La Seo para volver a San Sebastián. ¿Por qué ese cambio, le ha ayudado en su preparación?

Dejar atrás La Seo fue duro. Hemos vivido allí 15 años y nuestra hija nació allí. Teníamos las condiciones ideales, pero después del confinamiento sentimos la necesidad de juntarnos con la familia. A nivel deportivo, pasamos de unas grandes instalaciones a una ciudad sin canal para entrenar, pero yo siempre busco el lado positivo y teníamos la familia, que nos permitía organizarnos para ir dos días a la semana al canal de Pau, a dos horas en coche, diferente y que me ayudó a quitar vicios que ya tenía adquiridos en el canal de La Seo. Y volví a mi club, a entrenar en el mar, al río Bidasoa… Ha sido una gozada volver a mis raíces y tener nuevos estímulos.

En tres años llegan los Juegos de París. ¿Estará allí Maialen?

He estado mucho tiempo esperando este 27 de julio. Tengo que disfrutar y descansar. Después de Río me seguí exigiendo y el cuerpo se fue rompiendo, ahora que tengo 38 años lo que quiero es descansar y luego ya se verá.

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