Deporte

Jornada de decepciones para la piragua nacional

Aspiraba España a tres medallas el jueves y se va con tres decepciones, pues ni Craviotto, ni Arévalo ni el dúo Cubelos-Peña subieron al podio

Hace calor. Mucho calor en el Sea Forest Waterway de Tokio, donde los piragüistas se lanzan agua a la cara para refrescarse antes de competir. Es aún media mañana, pero en Ásia es la hora de más calor del día y cuesta hasta respirar. No tienen más remedio los deportistas que aceptarlo. Llevan ya dos semanas en el país, tratando de aclimatar su cuerpo a unas condiciones desconocidas para ellos. Al menos para los españoles, acostumbrados al calor seco de la península.

En la línea de salida, dos españoles. El campeón Saúl Craviotto, leyenda de este deporte que buscaba su quinta medalla olímpica. En la otra punta, por la calle 2, Carlos Arévalo, el gallego de 27 años que aspiraba a la primera. Ambos habían llegado hasta ahí con apuros, saltándose los cuartos, pero alcanzando la final casi de milagro. Sobre todo Craviotto, que terminó cuarto en su serie de semifinales. Eso ya no importaba, porque lo que cuenta es rendir a la hora de la verdad y ahí el abanderado no había fallado nunca.

Es el K1 200 una prueba explosiva, que no permite despistes. Por eso ha trabajado mucho el equipo en las salidas, uno de los problemas hasta Río. No lo hicieron bien en semifinales y estaban advertidos para la final. Esta vez, con la tensión del momento, arrancaron bien ambos, que se fueron desinflando. No apareció esta vez el final explosivo de Craviotto ni el poderío de Arévalo. Quinto puesto para el gallego (35.391); séptimo para el catalán (35.568). El triunfo fue para el húngaro Totka (35.035).

«Decepcionado no, porque no era esta la prueba para la que veníamos. Evidentemente que quieres hacerlo mejor, pero hay mucha gente que prepara solo el 200 y eso se nota. A mí me ha faltado ese fuelle que ers necesario en esta prueba. No me ha dado más que para superar a uno, así que imaginad», comentaba Craviotto nada más bajarse de la piragua, con la mente puesta en las series de mañana del K4 500.

«Esto me ha servido para quitarme los nervios de la competición, para entrar ya en faena. Mañana empieza lo bueno para nosotros», apuntó.

Tanto él como Arévalo, piensan ya en esas series del K4 500 que es la prueba que habían preparado de verdad. El objetivo de estos cinco años y la gran opción de Craviotto para igualar a David Cal y sus cinco medallas olímpicas.

Cubelos y Peña, lejos de las medallas

Debe ser el piragüismo uno de los pocos deportes que tiene público en estos Juegos. No es que se haya hecho una excepción con el canal de aguas tranquilas, pero sí que la presencia de numerosos técnicos y representantes federativos hace que el ambiente sea más festivo que en otras sedes. Aplauden a rabiar los húngaros, mayoría en una grada multicolor donde también se hacen notar los españoles. Hay aplausos tímidos para Cubelos y Peña antes de la salida, aunque a duras penas los escuchan, situados ya ellos a un kilómetro de distancia.

Es el K2 1000 la prueba larga de estos Juegos. Una especie de 1.500 del agua en la que se mezcla la fuerza, la táctica y la resistencia. No duele tanto una mala salida, pero ya en semifinales comprobaron los españoles que no conviene quedarse atrás demasiado.

Quizá por eso, salieron más entonados el manchego y el vasco, impulsando su piragua a buen ritmo. Pasaron quintos por el primer cuarto de la prueba, manteniendo intactas sus opciones de victoria, muy cerca del podio.

Era el momento de hacer el cambio e ir reduciendo el agujero, pero no lo hicieron los españoles. Fueron a menos, séptimos a mitad de prueba y misma posición a falta de 250 metros. Impulsaron entonces su barco con fuerza, pero ya era tarde. No había tiempo para alcanzar al trío de cabeza, aunque sí para mejorar su clasificación. Sextos al final (3.17.327), a un suspiro de la quinta plaza, pero lejos, muy lejos, del podio.Fanño Australia, derrotando a los poderosos alemanes, y bronce fue para la república checa, que dejó sin metal a Hungría. La medalla, el objetivo que España vio pasar de largo en la jornada.

Antía Jacome, quinta en C1

No alcanzó el podio, pero la actuación de la joven Antía Jácome en la final de C1 200 es esperanzadora para el futuro. A sus 21 años, la gallega soñó con las medallas hasta el final, en una prueba que ganó la estadounidense Harrison (45.932) y en la que ella fue quinta con 47.226.

Isabel Contreras, eliminada en las semifinales de K1 500, acabó tercera en la final C, con un tiempo de 1:55.728.

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