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La inmigración y la cultura enfrentan al PP y a Vox

La relación entre ambos partidos en Ceuta está marcada por la tensión y por los desencuentros, agravados desde el pasado mayo por la crisis migratoria

Un pulso fratricida. Una pelea cainita por un mismo caladero electoral. La relación entre el Partido Popular y Vox en Ceuta nació con la advertencia del presidente de la ciudad autónoma, Juan Jesús Vivas, de que no iba a gobernar con los de Santiago Abascal. Lo dijo ya en las elecciones del 2019 y desde entonces el entendimiento entre los dos partidos se ha regido por constantes desencuentros. El PP ganó aquella cita y Vivas repitió como presidente, pero Vox se impuso en las elecciones generales y logró el único diputado nacional al que opta Ceuta.

En una ciudad caracterizada por la convivencia de distintas culturas y religiones, y especialmente afectada por la inmigración irregular, el PP y Vox combaten por el voto conservador. Lo hacen desde posiciones dispares, que alcanzaron su apogeo el pasado mayo, cuando Ceuta se vio asolada por la entrada de en torno a 10.000 inmigrantes –muchos menores– en apenas un par de días. Una avalancha migratoria sin precedentes, acuciada por una crisis diplomática con Marruecos.

De ahí viene la proclamación de Santiago Abascal como persona ‘non grata’ en la ciudad autónoma, ante la que se abstuvo el PP. Antes, el pasado julio, el PP defendió el «multiculturalismo» en Ceuta cuando se difundieron audios atribuidos a dirigentes de Vox en la ciudad autónoma, en los que hablaban de «los moros» en tono despectivo, decían que la «tercera guerra mundial» sería «contra el islam» y abogaban por «combatir militarmente en Ceuta» si fallaba «la batalla política». Vox contraatacó meses después, en noviembre del año pasado, al llamar al PP «derechita sumisa» por pactar los Presupuestos con el PSOE.

Vivas justificaba esta semana la abstención de su partido por declaraciones «incendiarias» del presidente de Vox; argumentos similares a los que se escucharon el 27 de mayo.

Entonces, el Pleno ceutí debatía sobre la instalación de una rotonda, pero la disputa derivó a la cuestión migratoria, aún muy reciente. Vivas se vio obligado a suspender el Pleno tras un cruce de insultos entre su consejero Yamal Dris y el portavoz de Vox en la Asamblea de Ceuta, Carlos Verdejo.

«Sinvergüenza», «fascista», «dimita»… Las perlas se encadenaron, hasta que intervino el presidente de la ciudad autónoma para respaldar a su consejero y a dirigentes de terceros partidos que también habían recibido insultos. «Usted estaba desaparecido y yo planteando una estrategia de defensa de Ceuta mientras Vox pretendía incendiarla a mayor gloria del populismo», zanjó Vivas. Aquellos días, Vox hablaba de «invasión» y avisaba al PP de que ellos no se juntaban «con los enemigos de España».

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