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La falta de mano de obra amenaza la ejecución de los fondos europeos

El sector de la construcción alerta del acuciante déficit de trabajadores cuando llega el maná de Bruselas

La patronal pide contratos con revisión de precios ante la subida vertiginosa de las materias primas

Ejecutar el maná europeo va a requerir más que la voluntariedad de gastarlo, empezando porque podría hacer falta lo más esencial: manos para levantar los proyectos. Bien lo saben las empresas constructoras, que alertan de la acuciante falta de mano de obra en el sector cuando está a las puertas de poder acceder directa e indirectamente a proyectos que cubren la mitad de los 140.000 millones que España recibirá hasta 2026.

Albañiles, encofradores, fontaneros, electricistas, nuevos perfiles más profesionalizados para la instalación de renovables… las constructoras están sedientas de una mano de obra cualificada que acusa desde hace años, pero que ahora reviste con mayor gravedad ante la magnitud del reto que trae la reconstrucción de la economía tras la pandemia.

En total podrían hacer falta hasta 700.000 empleos. «La falta de mano de obra es brutal, a pesar de ser un sector donde se paga bien y los horarios son amables», relata a ABC el presidente de la Confederación Nacional de la Construcción (CNC), Pedro Fernández Alén, que avisa también de los retrasos que puede haber en la ejecución de los proyectos si no se remedia la situación. «Y esto ocurre cuando todavía no han llegado los fondos europeos. Si ya necesitábamos personal, imagínese cuando se inicien los trabajos» abunda.

Es la realidad a la que se enfrenta un sector que hasta la crisis del ladrillo se había convertido en el motor del empleo y de la ecomomía en España con más de 2,8 millones de trabajadores que levantaron a finales de los 90 y a principios del nuevo milenio un país a pico y pala. Una suerte que se desmoronó con el estallido de la burbuja en 2008, que no solo sumergió a España en una crisis más aguda que la de sus vecinos europeos, sino que también marcó la imagen de las empresas constructoras para siempre, al dejar en la estocada a centenares de miles de personas. Razón por la que el eco de aquellos días llega hasta hoy, con el coste de la desconfianza a volver de los empleados de entonces. «La recesión dejó muchas heridas en el sector, hubo muchos trabajadores que salieron a otros sectores como la hostelería y no han vuelto. Falta gente por miedo a que vuelva a pasar lo de la anterior crisis», explica a este periódico el secretario de Acción Sindical de la Federación Estatal de Construcción y Servicios de CC.OO., Daniel Barragán.

De los ERTE a la obra

En este sentido, el sector coloca como primer objetivo para paliar su falta de personal, el incentivar la vuelta de estos trabajadores a la construcción, aunque esperan que una vez acabado los ERTE muchos de los que salgan en situación de desempleo encuentren refugio en la obra, según detallan fuentes empresariales.

El otro gran reto estará en conseguir hacerlo atractivo para los jóvenes. El líder de la CNC incide, además, en el escaso empleo femenino en el sector (8,2% del total de la construcción), en la incapacidad de atraer a este segmento a pesar de que España encabeza el ranking europeo de desempleo juvenil con una tasa de paro del 38%.

Impulsar la FP dual

Pero, ¿cómo conseguirlo? En el tejido constructor creen que desde la formación. Así, fuentes del sector explican que ya se han reunido en diferentes ocasiones con el Ministerio de Educación para buscar fórmulas que logren seducir a los estudiantes. «Además de la estigmatización que ha sufrido el sector, en este país hemos tenido la formación profesional un poco denigrada. Hay que impulsar el modelo de FP dual para intentar darle un empujón, si no se acabará convirtiendo en un problema país», apostilla el secretario para el sector de construcción y minería de UGT-FICA, Sergio Estela. Por su parte, desde la Fundación Laboralde la Construcción también insisten en esta necesidad, ya que aunque el sector demanda mano de obra sin cualificación, lo que más necesita en estos momentos es precisamente talento cualificado.

Además de la falta de trabajadores, el sector tendrá que enfrentar la escasez y subida de las materias primas que tiene una de sus principales causas, además de en la reactivación del consumo, en el acaparamiento que está haciendo China, como ya adelantó este periódico.

La voz de alarma la lanzó la patronal de las empresas constructoras Seopan, que alertaba de los problemas que estaban teniendo las empresas ante la falta y encarecimiento de suministros. Y es que los pedidos llegan con semanas de retraso y con precios desorbitados. Como la subida del 78% del acero corrugado, usado en la fabricación de los pilares de las edificaciones, o la mezcla bituminosa, necesaria para asfaltar; además del aumento del 102% del cobre, del aluminio (56%) y del petróleo (106%). Incrementos desde mínimos de 2020.

El daño es tal que para muchas empresas es más rentable abandonar las obras en curso que terminarlas. Desde la CNC piden que de cara a los fondos europeos se establezcan contratos de revisión de precios ante el peligro de que esta circunstancia se alargue en el tiempo o resurja.

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