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José Luis Moreno, que podría ocultar en el extranjero al menos 400 millones, sopesó abandonar España

El productor habría comenzado su actividad delictiva en 2017 y su departamento de administración “manipulaba la contabilidad” de sus sociedades para engañar a sus socios e inversores privados” y para no pagar impuestos. Se beneficiaban de créditos ICO concedidos a raíz de la pandemia porque “dicen que son los más fáciles de conseguir”

El sumario de la operación Titella, en la que entre otros fue detenido José Luis Moreno, revela que el productor de televisión sopesaba en enero abandonar España. Según la investigación policial, los cálculos más prudentes cifran en 400 millones de euros la cantidad de dinero que este acusado tiene en el extranjero, pero podría llegar a los 900. Moreno se encuentra en este momento en libertad bajo fianza tras presentar un aval hipotecario de tres millones de euros, cantidad que le impuso el juez de la Audiencia Nacional Ismael Moreno, que instruye las diligencias. El instructor aún debe pronunciarse sobre la validez del pago.

Mientras, los informes de la Brigada de Policía Judicial de Madrid y de la Unidad de Policía Judicial de la Guardia Civil de Cataluña que obran en la causa y a los que tuvo acceso ABC, concluyen que fuera del país «dispone de capital», no así dentro, donde le estaban yendo mal las cosas. «Como consecuencia directa de la situación financiera por la que pasa Moreno en nuestro país, ha decidido dejar España, vender rápidamente todo lo que tiene y marcharse sin liquidar nada, lo que supondría que Moreno no introduciría en nuestro país el dinero que parece tener oculto en el extranjero (de 400 a 900 millones)», dice uno de los oficios policiales.

Las intenciones de José Luis Moreno de abandonar España quedan de manifiesto en unas intervenciones telefónicas recogidas en las diligencias. «Yo ya he vivido una vida y fuera estoy muy organizado. Lo que me tengo que ir es fuera de España urgentemente. Todos los gastos de fuera se pagan fuera. Yo es como si tuviera otra vida y es la que quiero, pero ya definitivamente. No tengo por qué contaminarme aquí de nada, porque además lo tengo todo muy ordenado y muy regulado», explica el artista a su interlocutor, Luis Enrique Dueñas, financiero a su servicio, que a su vez le responde: «Yo te doy de comer aquí y tú me das de comer fuera». Su destino, según las investigaciones, podían ser Los Ángeles, en Estados Unidos, o la capital británica, donde dispondría de propiedades. Además, podría estar «construyendo un hotel en Maldivas», destino de numerosas transferencias desde cuentas del entramado, según el informe.

En el documento los investigadores abordan también lo sucedido con la principal víctima del productor, Alejandro Roemeers, quien habría perdido entre 30 y 40 millones de euros tras asociarse con Moreno para producir una serie de televisión sobre San Francisco de Asís. «A través de las interceptaciones telefónicas –explica la Policía–, se ha tenido conocimiento de que se habría apropiado para sí de 16 millones de euros de los 32 millones que Roemmers, como socio e inversor privado, habría aportado para la grabación de una serie que supuestamente Moreno estaba realizando con la sociedad Dreamligth International Productions S. L.».

Los mensajes, tanto telefónicos como por correo electrónico, que Roemeers envía a su socio reflejan claramente como éste empezaba a desconfiar de Moreno: «No has hecho nada de lo que te pedí, ni has aportado dinero fresco a la sociedad»; «32 millones (la cantidad que habría invertido) a cambio de nada, salvo un guión inconcluso y un tráiler que según los expertos que he consultado carece de calidad», le dice el perjudicado. «En base a tu respuesta y comentarios –le escribe al productor en un email en el que le interroga por una serie de asuntos–, deberé tomar la decisión de apoyarte para seguir o dejar que los abogados tomen el control de la situación (…) Como te dije, estoy dispuesto a todo si me siento engañado (…) O recibo en fechas cercanas algunos capítulos de gran nivel o dejo a Joseph totalmente libertad para que tome las medidas legales que estime necesarias para proteger su nombre y el mío», añade.

Facturas falsas

La situación era conocida por algunos empleados del productor, así como por su pareja, el checo Martin Czehmester, que duda de que llegue a producir serie alguna, como dos de sus empleadas de confianza. «Lo gordo es cuando empezaron a pasar facturas de personal que no existía, que eran como si trabajaban 100 personas y solamente estaban [dos]», comentan ellas. «En todo el primer año no empezaron a grabar». Además, refieren facturas abultadísimas y falsas de hasta 30.000 euros que se atribuyen a cátering y cargos de hasta 200.000 euros de estancias de Moreno en hoteles y 250.000 en barcos en Malta. «Una auditoría no la podrían aguantar», aseguran; «sería gravísimo, no tienen soporte de justificación». «Lo que perjudica serían los 16 millones que Moreno se ha quedado», añade una de ellas. «Un día de estos Moreno se va a fugar; siempre lo ha dicho, pero si lo hace se irá con mucho dinero», zanja la otra.

Pero la investigación de la Policía aportó otro dato importante que pone en aprietos al popular ventrílocuo. José Luis Moreno puso todas sus propiedades en España a nombre de una sociedad, ajena a todas las suyas, que estaba controlada por un testaferro. La razón de esta operativa era evitar que alguien, entre ellos Hacienda, bancos, inversores privados y financieras, le pudiese reclamar las importantes deudas que acumulaba. «Está realizando un cambio de la titularidad de las propiedades que figuran a nombre de sus sociedades, en concreto Gecaguma SL, Alba Adriatica SL y Kulteperalia SL, transfiriéndolas desde estas empresas, las cuales tienen amplias deudas, a la sociedad limpia Olive Ville Capital SL», dicen los investigadores.

Los implicados introducían grandes cantidades de dinero en el circuito legal con la ayuda de empleados bancarios, varios ya detenidos. «La organización –explica el informe– movía grandes cantidades de dinero en efectivo de manera regular, aproximando estas cantidades al millón de euros cada 15 o 20 días».

Los investigadores precisan que la organización criminal liderada por Moreno, Antonio Aguilera y Antonio Salazar comenzó su actividad en 2017. Moreno, «como persona pública muy reconocida, prestaría su nombre como tarjeta de visita, para que tuvieran mucho más fácil conseguir financiación en entidades bancarias y además sería el encargado de presentar el proyecto cinematográfico o televisivo para el cual se requería financiación». Era el principal receptor de los «fondos obtenidos por Aguilera y Salazar».

Amplios conocimientos

Por su parte, éstos, «con amplios conocimientos en operativa bancaria y mercantil, se encargaban de conseguir las sociedades, maquillarlas, poner un administrador y presentarlas ante los bancos como las beneficiarias de la financiación para el desarrollo de sus actividades, cuando realmente estas sociedades carecían casi siempre de actividad real, y cuya finalidad no es otra que la de lucrarse».

En el documento se precisa asimismo que se estuvieron «beneficiando de los créditos ICO» para paliar la pandemia, «dado que dicen que son los más fáciles de conseguir». Como las empresas no eran reales, el dinero se lo repartían, según los investigadores.

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