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Frigo, a las órdenes de un chiringuito lingüístico

MARÍA JESÚS CAÑIZARES 

La empresa sucumbió a la presión de Plataforma per la Llengua, la autodenominada “ONG del catalán”, dedicada a la delación y que acaba de recibir otra subvención del Govern independentista

Que sí, que no. Que ahora solo en catalán. Que ahora también en castellano. La empresa Unilever, a la que pertenece Frigo, decidió un buen día ponerse a las órdenes de Plataforma per la Llengua (PPL), entidad conocida como la “ONG del catalán“, tras ser señalada por no etiquetar en este idioma.

El acoso de esta entidad, que acaba de recibir otra subvención de la Generalitat –124.000 euros adjudicados a dedo–, se remonta a 2011. Desde entonces, la cúpula de Unilever ha experimentado una deriva nacionalista —el vicepresidente de la multinacional en la división de helados es el catalán Xavier Mon Companys, muy activo en apoyar el procés en las redes sociales–, que se ha traducido en una apuesta por la erradicación del castellano. El miedo al boicot, generado por la polémica mediática, ha obligado a la compañía a incluir también el español en sus productos y cartelería.

 

A modo de policía lingüística, PPL se ha especializado en delatar a quienes utilizan la lengua castellana. Lo hace desde 1993 con el propósito de situar el catalán como lengua común y con sustanciosas ayudas de la Generalitat.

La más reciente fue aprobada a finales del mes de julio por la Consejería de Presidencia, que le concedió 124.000 euros. Aunque, anualmente, las subvenciones superan los 750.000 euros.

La “castellanización” de TV3

De esta forma, el Govern premia el monolingüismo promovido desde esta polémica entidad, que hace un mes criticaba a TV3 por “castellanizar” sus programas –en la línea de lo apuntado por la consejera de Cultura, Mariàngela Vilallonga–; y, meses atrás, impulsaba el espionaje lingüístico en los patios escolares con la pretendida finalidad de elaborar un informe del que la Consejería de Enseñanza se desentendió.

Los señalamientos se remontan a 2011, cuando PPL incluyó a Unilever como una de las seis empresas que más quejas lingüísticas generaban por no incluir el catalán. Plataforma per la Llengua no escatimó advertencias, pues a su juicio, la empresa a la que pertenece Frigo no solo vulneraba los derechos de los consumidores, aseguraba, sino que era susceptible de ser sancionada y denunciaba sus “malas prácticas” en general.

Red de avales

Hace dos años, PPL instaba a retirar a la multinacional el Premio Respon.cat a la trayectoria en la responsabilidad social empresarial por su “discriminación lingüística hacia el mercado catalán”. Estos premios cuentan con el apoyo de la Generalitat y del Consell de Cambres de Comerç. Ambas instituciones forman parte de esa extensa red de apoyos que tiene PPL.

En efecto, el aval a la labor de la autodenominada “ONG del catalán” no ha parado de crecer en sus 20 años de existencia e incluye a organismos y entidades como la Confederació de Comerç de Catalunya, Consum Catalá, la Organizació de Consumidors i Usuaris de Catalunya (OCUC), Softcatalá, Fundació puntCAT, Òmnium Cultural y la Associació en Defensa de l’Etiquetatge en Català (ADEC), entre otras.

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